lunes, 7 de enero de 2013

La soledad asusta más que los fantasmas

Y es que neta, tenía mucho tiempo sin llorar tanto.
Y se me fue la inspiración, quería escribir muy temprano, pero tambieén he estado pensando, en este momento de tristeza, esas cosas banales que uno piensa cuando es necesario encontrarle explicaciones sobrenaturales a las cosas que suceden, sin mayor trascendencia normales, durante la vida.
Sí, cosas como que el mundo comenzó de nuevo a desacomodarse cuando comencé a releer La insportable levedad del ser, y que seguramente la primera vez que lo leí el mundo se desacomodó y por eso abandoné su lectura esa primera vez. O que no he sido específica con el universo y por eso me manda lo que no he pedido, o que alguna vez me dijeron que los años de la vida se dan como en espiral y que cada año vives lo mismo que viviste el pasado pero en diferentes contextos, que me quemo las pestañas tratando de recordar cómo fue mi enero pasado, y el antepasado, y así.
No se sabe dónde se tienen fugas hasta que uno. sin querer, las encuentra, y al encontrarlas trata uno de repararlas sólo haciendo más grave el problema.
Sufrí por una tontería, o una tontería me hizo sufrir.
Tengo un tubo en el brazo que me impide embarazarme, situación por la cual no deja de ser necesario usar gorro para tener fiesta. Y así es.
Mi amistad erótica es un hombre muy responsable, de ciertos malos modos que a veces ya no los percibo, pero muchos menos malos modos que antes que fuera mi amistad erótica, o que quizá he adoptado también como mis malos modos.
Todo había sido tan cómodo hasta ir a recoger unos análisis de sangre el sábado por el medio día.
Resulta ser que hicimos un viaje a Veracruz para distintos motivos, yo tenía que cubrir un evento, él llevar su auto al servicio. Su ride me dió una hora más de sueño, de las dos horas que pude dormir después de haber cerrado el bar con una noche de rock tocado por mis amigos, y también me dio escuchar el disco completo de Lvia, teniendo Prototipo y Ofelia con un paisaje hermoso detrás, que mi estado provee.
Pedí permiso para retirarme del evento y alcanzarlo en la Plaza para ir a conocer una nueva. Como quien va a la tienda por un paquete de chicles, tomé mi vestido y zapatillas color sirena y me fui, llegué y caminé en tacones todo el día sin inmutarme. Hacía un frío que no es digno del puerto, y mis piernas se vistieron de venas moradas en forma de rombos. Mi cabello comenzó a rizarse sin mucho escándalo.
Pasé a un par de tiendas a ver zapatillas, muy consciente de que a los hombres no les gustan esas actividades, expresé mi consideración con miedo y respeto, quería evitar malos modos pero a la vez aprovechar la visita de tiendas que no hay en mi pueblo. Él dijo que estaba bien con una paciencia y accesibilidad que a mi miedo se le hicieron asdombrosos, incluso dijo que después de comer podríamos regresar por los tacones rojos que yo necesitaba, por que una mujer siempre necesita zapatos.
No había muchas cosas por escoger para la comida, y en esta descriptiva crónica pretendo encontrar en algún punto el espacio picado que tenía la tubería por donde me deshidraté el fin de semana, o el pedazo roto que tapaba la pintura. Pizza será y en intento de actitud sumisa bien logrado, no hablé de más al pedir ni tomé el control de la cuenta. Me sentí realizada un poquito.
Hablamos no me acuerdo de qué, y mi alien hizo que dejara de comer al poco rato. Esta parte es importante: me contó mi amistad erótica que tiene un amigo que iba en mi universidad, en sus palabras "el sabe quien soy", y le contó el 1 de enero que había soñado que yo estaba embarazada de mi amistad erótica y que nos íbamos a casar. Su amigo le dijo: -entonces ya sabes, aguas.
Desconozco si sabrá de la amistad erótica o simplemente tiene buena intuición. También me da miedo preguntar demasiado. Hay que evitar a toda costa los malos modos.
Reí, pero muy en fondo me hizo sentir incómoda aparecerme en sueños de personas que no conozco, seguramente eso hace que no descanse siempre. ¿Por qué otra persona sueña conmigo? Es como una forma bizarra de invadir mi privacidad, mi cuerpo, mis embarazos irreales y bodas que no han sucedido.
Mi amistad erótica dijo con una sonrisa mientras le daba otra mordida a su rebanada de pizza: imagina que si estuvieras esperando un "xxxxito".
Le dije a mi amistad erótica mientras ambos seguíamos comiendo la crujiente pizza, que no había que preocuparse. Esa plática ya la habíamos tenido, y yo había sido igual de honesta: si estuviera embarazada, no te diría, lo solucionaría y tú jamás te enterarías. Hay una fila de hombres queriendo estar en tu lugar, tienes una vieja con la que coger cuando quieras y cuando tú digas, no te intensea, no te hace dramas y no te pide más. No te claves, no te estreses (ahí debí haber incluído también un: esto sigue siendo casual).
¿Cómo que no intenseas?, preguntó.
-Sí.- Le dije. O sea, no te ando diciendo que si me vas a responder, que si busco un compromiso, que no veas a otras viejas. Es eso, no intensear, no hacer dramas. Y en serio, ya te lo dije, si estuviera embarazada, no te diría
Hubo una pausa muy breve de silencios que fueron interrumpidos por mi al decirle que si lo hacía sentir más tranquilo, podría hacerme una prueba de embarazo. Él dijo que sí, con un halo de tranquilidad que esbozó su cara cuando fui yo la que lo sugerí y le ahorré la incomodidad de pedírmelo; la verdad es que no hubiera sabido cómo hacerlo, le hubiera llevado los nueve meses del embarazo falso el poder pedírmelo de manera directa, o quizá un poco menos. Que no le vengan a una mujer a tratar de plantarle una idea, yo sé cómo funciona esto, y pude haberlo hecho perder más tiempo con indirectas y comentarios al respecto sólo por diversión.
Bromeé al respecto, hasta entonces al salto en bungee no se le había roto la cuerda.
No se habló más al respecto. Terminamos de comer, fuimos a mis zapaterías, me medí todo lo que quise, me compré dos pares y hubo postre. Me cargó mis bolsas de zapatos y a decir verdad me sentí incómoda, esa amabilidad no está incluída en lo casual y menos en sus malos modos. Pudo haber sido también el frío y no la incomodidad lo que se sintió raro.
Hubo partes más banales que omitiré, sí, aún más banales que todo lo descrito. Pensaba en cómo salir lo antes posible de una prueba de embarazo que de antemano sabía que sería negativa. Pensé en laboratorios cercanos y en la dificultad de mis horarios laborales. Le dije: vamos el lunes.
Error, debí haberme mantenido en el plan, pero como buena mujer independiente, terca y obstinada, busqué opciones para ir en sábado. Qué caso tenía esperar.
Le avisé al interesado que iría el sábado, que me despertara para ir antes de que cerraran y que no perdiera más tiempo. Llegó el sábado y decidí salir de la cama poco antes del medio día.
Caminé al laboratorio y como si nada, subí las escaleras con un ataque de tos y esperé. Quise decir datos personales falsos. Y aquí es donde comienza el motivo de esta entrada.
Mientras esperaba escuchar mi nombre para pasar a que ordeñaran mi brazo, comenzó a invadirme un sentimiento de culpa infundado, una sensación de vacío, un momento de soledad tan grande y desconocido que descubrí que era soledad hasta el día siguiente. Era como haberse robado algo y en vez de regresar a pagarlo, acudir a la policía para pagarlo con cárcel. Sonreí a la recepcionista y química que tomó la muestra, con esa ecuanimidad que los años han perfeccionado, con esa tranquilidad tan practicada que ya hasta parece natural. Regresé caminando a casa a esperar las dos horas en las que tendrían listo el resultado, el resultado que desde ahora sabíamos negativo.
Ya con el sobre en mano, fui a mi cama y lo abrí. Negativo. Díganme algo que no sabía antes.
Entonces llegó, llegó como el ardor de sentir un hierro caliente sobre la mano, llegó como la sensación que se tiene después de un robo, llegó la tristeza a mi pecho, a mis ojos, a mi vientre.
Por qué? es una reverenda tontería, no me entristece no estar embarazada, o haber ido a sacarme los 10 ml de sangre que pude haber perdido en una cortada de papel. Fue haber ido sola, haber ido en estas circunstancias, haber visitado un lugar para algo que yo no quería hacer y lo hice por seguir siendo accesible con alguien que quiero, por complacer lo que otro quiere y hacerlo feliz, por que después de todo soy más sumisa de lo que aparento. Porque pensé siempre que mi primer prueba de embarazo sería bajo mis términos o para mi propia tranquilidad, por que pensé que no necesito de nadie pero uno no puede rascarse y agarrar el manubrio al mismo tiempo.
Por qué estaba llorando entonces? Pues por eso, por estar sola. Por caer en cuenta de la soledad tan grande que ni toda la ropa tirada en el cuarto para que se vea lleno, la hace más leve. Por que no sabía que esto que dolía era soledad. Porque no puedo hacerlo yo sola todo. Por que no es que haya querido una compañía romántica, sólo una compañía. Por que se me reventó la cuerda del bungee.
Se abrió la llave y comenzó a brotar todo, torrente de agua salada que venía sin los dos motivos que dijo mi amistad erótica que eran los únicos motivos para llorar: felicidad o tristeza.
No era tristeza, era soledad, es soledad. Soledad en su más extensa expresión de la palabra.
Lo he pensado, creo que sería más fácil haberme acostado con él y enamorarme para llorar por desamor o un amor no correspondido, que estar llorando por ser independiente y amarrarse los cojones sola, por no creer en los cuentos romáticos y ver, hacer y decir las cosas directamente, sin moños ni lucecitas.
 Sería más fácil tener un novio que no quiera hacerse responsable de su calentura y mi pendejez. Sería más facil incluso tener la duda de estar embarazada en caso de que mi cuerpo no fuera tan estéril.
Yo también me hubiera enojado como lo hizo mi amiga si hubiera visto a alguien llorar tanto como yo lo hice esa madrugada de sábado. Qué verguenza. Qué verguenza que alguien tenga que venir a regañarme por estar chillando a lo pendejo cuando el llanto ni siquiera se le puede adjudicar a alguien. Eso sí, siempre es más facil llorar por el motivo de una persona que llorar por las pendejadas que uno comete bajo mis propias condiciones, es más facil que te pregunten ¿por quién lloras? que recibir la crítica y culpa por uno mismo y por ser su propio verdugo.
Sigo pensando que de todo lo que mi amiga me regañó, hay partes que no entiende, que el mundo no entiende, y que chance, en una de esas, ni yo misma lo entiendo pero pienso que sí.
Hay agujeros en esta historia que no son tan rosas y melódicos como parecen, y que en mi futuro se ven cómodos.
Llorar también es bueno para los conductos. Siempre y cuando esos conductos dejen de conducirme a la inminente soledad y amargura hacia la que me dirijo cual tren desbocado en una película de acción.
No ha habido diálogos imaginarios en mi llanto, porque esta vez es un llanto para mí, ocasionado por mí y que yo misma tengo que terminar de aventarle arena a este incendio para que ni humo quede.
No abran llaves que no van a cerrar y no abran puertas de lugares a donde no van a entrar.
El respeto a la sangre ajena, es la paz. Y la paz es no tener soledad porque al menos, estás contigo mismo.










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